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El clima temperado y el agua de fuentes y manantiales daban vida a estos huertos tradicionales, pródigos en árboles frutales, flores, plantas ornamentales, aromáticas y curativas. Los huertos traseros formaban un conjunto recreativo para sus habitantes, además de ser un nicho ideal para abundantes aves.
Nuestra posada ocupa uno de los últimos corazones de manzana del centro histórico de San Miguel, y se esfuerza por preservarlo como jardín y como huerto. Este último provee diariamente alimentos orgánicos para el desayuno, así como hierbas y flores.

La casa que ocupa la posada es una amplia construcción representativa de la arquitectura mexicana de los años 60, equilibrio de belleza y sencillez, la cual mantiene su estilo original y su ambiente familiar. La posada alberga asimismo una interesante colección de libros, sobre todo de arte mexicano y universal, los cuales pueden ser consultados por los huéspedes.

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